Un buscador que razona es una pieza valiosa. Responde a una pregunta, en segundos, con fuentes. Pero un abogado no vive de preguntas sueltas: vive de expedientes. Un expediente tiene papeles que hay que leer antes de opinar, plazos que corren aunque nadie los mire, un cliente que espera saber en qué punto está, un escrito que no puede salir con una cita rota y un presupuesto que hay que cobrar. Eso es lo que hemos construido en JBH Legal: no una respuesta más rápida, sino el trabajo entero, con la dirección de un abogado colegiado en cada paso.
El derecho, artículo por artículo
Todo empieza por el texto de la ley, no por un resumen. La plataforma trabaja sobre 548.389 artículos de 12.401 normas del BOE, cada uno con su redacción vigente, sus versiones anteriores y la fecha en que cambió. Una cita no es una paráfrasis: es un artículo del corpus, con su apartado, y si el artículo no existe o el apartado no está, la página no se publica y el escrito no sale.
La jurisprudencia va con el texto entero, no con un titular. 52.420 resoluciones: el Tribunal Constitucional completo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en español y el Tribunal Supremo a demanda, cada una con su ECLI, su fecha y su doctrina. Sobre eso trabajan los agentes y sobre eso busca el letrado desde el expediente, sin salir a otro sitio.
Citas que se comprueban, y en qué sentido
Verificar que un ECLI existe es lo mínimo. Lo difícil es otra cosa: que la sentencia diga lo que el escrito dice que dice. Por eso cada cita pasa por dos puertas. La primera comprueba que la resolución existe y que la referencia es literal. La segunda lee el fragmento citado y contrasta el sentido: una sentencia que desestima no sirve para sostener lo contrario, por bien traída que esté. Un escrito con una cita que no pasa las dos puertas no se sella.
- Verificador de citas con ECLI y ROJ, y explicador de ECLI, disponibles también como herramienta pública sin registro.
- Sentido de la cita: no basta con que exista; tiene que decir lo que se afirma.
- Puerta de citas en cada escrito: lo que no se ha podido comprobar se marca como tal, no se disimula.
Los plazos, contados como en el juzgado
Un plazo procesal no se cuenta con un calendario cualquiera. Se cuenta con 52 reglas de cómputo, los días hábiles de cada orden, 269 festivos de tres ámbitos —estatal, autonómico y local— para 36 plazas, el agosto inhábil del artículo 183 de la Ley Orgánica del Poder Judicial y el día de gracia. Cada plazo del expediente enseña su cuenta paso a paso: desde qué hecho, con qué regla, qué días se saltaron y por qué. Es la cuenta que hay que poder defender esa misma mañana.
Lee los papeles antes de preguntar
Cuando entra un documento, la plataforma lo lee y hace su ficha: qué es, de qué fecha, qué pide y para cuándo. Con eso, el cuestionario al cliente solo pregunta lo que los papeles no contestan, con las preguntas que haría su abogado. Y el informe preliminar dice lo que sabe, de dónde lo sabe y, sobre todo, lo que no ha podido comprobar: si una posición procesal no cuadra con los documentos, lo avisa en la primera línea en vez de darla por buena.
Escribe con puerta, no con prisa
78 tipos de escrito en diez materias, cada una avalada por un abogado colegiado que firma el derecho que la plataforma aplica. 21 agentes especializados escriben, revisan y se corrigen entre sí: el que redacta no es el que juzga. Cada escrito sale en el formato que publica el Tribunal Supremo, con sus requisitos recorridos uno a uno, y cada decisión del sistema queda medida y declarada: qué consultó, si razonó, cuánto costó.
El cliente, dentro del expediente
El cliente entra con su correo y un código: ve en qué punto está su asunto, sube lo que se le pide, contesta el cuestionario y firma lo que haya que firmar. El presupuesto le llega con la cadencia clara —una cuota al mes, seis plazos, un pago único— y la factura se emite en el momento en que el cobro se confirma, nunca antes. Y nada se cobra dos veces: cada plazo lleva su albarán, y el albarán su cargo.
El despacho entero, no solo el buscador
- Quién ve qué: cada persona del equipo ve todos los expedientes o solo los que se le asignan; un colaborador de fuera entra por un expediente concreto y no ve ningún otro.
- Auditoría inmutable: cada acto queda escrito con quién, cuándo y por qué, encadenado para que no se pueda reescribir.
- Aislamiento por despacho en la propia base de datos, y los datos en la región de AWS en España.
- Planes e igualas, cobros a la tarjeta autorizada o por transferencia, contabilidad de la casa: lo que un despacho necesita para vivir, no solo para buscar.
Lo que no hace
No sustituye al abogado. La dirección letrada es siempre de una persona colegiada, que decide, firma y responde. No garantiza resultados, porque nadie puede. Y no publica una cifra que no pueda enseñar: las de este artículo salen de la base de datos de la plataforma el día de su publicación.
Verlo funcionar
La demo se abre sin registro, con tres expedientes hasta la fase de juicio y sus escritos sellados. Los manuales explican cada pantalla. Y si dirige un despacho, el alta se hace desde la propia plataforma.